lunes, junio 30, 2008, 16:30

TAL VEZ UN EXTASIS QUE CRUCE LA RAYA
Un juego de las poesías en los diarios,
la esfera que se mueve como forma sagrada
y por la que a veces unos y otros se coronan de laureles.
Todos y los de más allá
adoran la sagrada forma,
el impacto que marca los principios y los fines,
la violencia con que nos enfrentamos a nosotros mismos,
la crudeza de la carne fuertemente preparada,
lista para ser devorada por el adversario.
Y al final una desesperación,
tal vez un éxtasis que cruce la raya,
el sudor y la sangre de la eterna juventud,
la apariencia del éxito que habrá de redimirnos,
una invocación de gol,
ese gesto que ampare la retina
de lo amargo que es el ser.
Una lluvia de aplausos
se libera entre los truenos.
Escupe el mundo su rugido.




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domingo, junio 22, 2008, 00:48

¿Que te trae por aquí? Algo te empuja desde tan lejos. La mínima esperanza que se reparten tantos y tantos millones de seres vivos. Arrastrada por el beso del dinero que te susurraba sus amores como un exótico clarín en la boca de cada uno de los hombres que te poseían. Atrás, lejos, la sonrisa de tu hija, tu otra hija, el niño, tu niño que te vio por última vez mientras la lluvia borraba los pasos en el camino del barrio viejo en aquél roto país enamorado de las playas y las selvas.
Música de la nada para tus pies descalzos que nada saben de los caminos por donde los padres desertores se van.
Amanece en esta pequeña ciudad del viejo mundo, y rodando entre sus luces crees por un momento que te lleva el viento
viernes, junio 20, 2008, 02:32

El monstruo de los ojos dorados llega al presente. Los niños se visten como soldados y enmascaran sus caritas sensibles con el negro de los quemados corchos del champán con el brindaron años ha los dioses del poder, aquellos majestuosos farsantes que hoy pagan con promesas de divisas los servicios de armas a millones de niños huérfanos de futuro. El monstruo del día a día se pasea cargado de esmeraldas y zafiros, centelleando ante los niños solos del mundo, ante los hogares oscuros y deshabitados en los que se repite incesante la voz eterna de una madre abandonada.
miércoles, junio 18, 2008, 02:02

Creo en los caminos del campo y la ciudad, del cielo y del mar, en los caminos que se alejan de todas partes, los que llevan a ninguna parte, los caminos sin voz y sin recuerdo, senderos que se pierden en selvas oscuras y cálidas donde el misterio lo invade todo hasta empequeñecer cualquier intento de dominar y someter a otros seres que no respondan a las claves de la propia especie que pueda sentir ese deseo.
Y mi camino no es tal, si no una línea de difusión abierta en la plenitud de vivir. Un poco de Cielo, un poco de Tierra, un poco de Agua, una ausencia de gentes por venir de otros mundos, de gentes que han de volver aquí, a este punto de partida en el que estoy. Tal vez yo sea el abrazo que nos aleje de este planeta envuelto en heridas, de esta pequeña estrella de cariño y dolor que centellea entre nuestros tormentos. Voy a seguir intentándolo.
miércoles, junio 11, 2008, 11:57

Estás desatando los idearios que se guardan en la caja fuerte de la supervivencia y recorres las equilibradas desnudas estancias que construyes con los demás. Arriba en la última planta el vértigo juega contigo a la realidad humana inhumana. El trasiego de todo lo que construye sube y baja cerca de la vida y la muerte hasta las nubes que guardan la ultima frontera a la eternidad. Un suspiro de sol se cuela entre los andamios y el sudor moja las viejas indumentarias, lo que aún pervive bajo el casco y las botas. Los obreros amanecen entre la escarcha a mil grados bajo cero, despertados por la impura necesidad, por el desequilibrio de las cifras miserables, pero son sabios, por que saben con certeza que no saben nada. Una mañana las campanas del suplicio avisan de que alguien ha caído, que alguien ha cruzado el cielo como un ángel inerte, buscando irremediablemente su santo entierro, un cuerpo que se va del alma, una evasión a otro lugar donde no exista la agonía.
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